Ante las recientes lluvias, urge planificación urbana

Las recientes lluvias y desbordamientos en el país, han puesto en evidencia una realidad cada vez más ineludible:

– nuestras ciudades no están preparadas para enfrentar los efectos del cambio climático.

Más allá de las afectaciones inmediatas a viviendas, carreteras y servicios básicos, estos eventos extremos requieren repensar el desarrollo urbano desde una perspectiva ambiental y resiliente.

Según la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), entre enero y mayo de 2025 se reportaron 670 emergencias por inundaciones, un incremento del 160% respecto al año anterior.

Golfito, Quepos y Alajuela lideran la lista de zonas con mayores incidentes.

Por su parte, el Instituto Meteorológico Nacional advierte que uno o dos ciclones tropicales podrían impactar indirectamente al país durante la actual temporada.

Frente a este panorama, la planificación urbana tradicional resulta insuficiente.

“Ya no se puede pensar en urbanismo sin incluir los riesgos climáticos”, afirma Paula Badilla, experta en sostenibilidad de Gensler Latinoamérica.

La firma internacional de diseño impulsa una visión que promueve integrar la naturaleza como aliada en la infraestructura urbana.


Soluciones basadas en la naturaleza: más allá del concreto

Entre las estrategias planteadas destaca la incorporación de diseños flexibles que respondan a patrones meteorológicos impredecibles.

Jardines de lluvia, biojardineras, canales verdes y humedales urbanos no ayudan a manejar grandes volúmenes de agua, regeneran ecosistemas y mejoran la calidad del entorno.

Estas, pueden transformar espacios públicos en soluciones multifuncionales: parques que durante lluvias intensas, se conviertan en zonas de almacenamiento temporal de agua.

Pero no todo depende de estructuras físicas.

Badilla enfatiza la necesidad de estudios de riesgo con enfoque local, la actualización constante de planes reguladores y la educación comunitaria sobre el manejo del agua.

“Diseñar ciudades más seguras requiere información, análisis y colaboración interdisciplinaria”, asegura.

Emma Grun, líder en planificación urbana de Gensler, complementa esta visión señalando que es vital conectar la infraestructura con la naturaleza.

Proyectos como cinturones verdes y corredores ecológicos no solo reducen la exposición a eventos extremos, también aportan valor ecológico, social y cultural.

“No se trata solo de protegernos del agua, sino de convivir con ella de forma inteligente”, afirma.

El uso de tecnologías para mapear proyecciones climáticas y ajustar los diseños conforme evoluciona la información es otra pieza clave del enfoque.

Infraestructuras que se adapten con el tiempo, espacios modulares y protocolos de evaluación dinámica permiten a las ciudades mantenerse un paso adelante.

Diseñar con la naturaleza: un compromiso urgente para Costa Rica

Costa Rica, reconocida por su biodiversidad y riqueza natural, tiene la oportunidad de convertirse en modelo de planificación climáticamente inteligente.

Integrar la sostenibilidad en el diseño urbano no solo protege vidas e infraestructura, también fortalece nuestra identidad y nuestra capacidad de adaptación.

Enfrentar los desafíos del clima no es solo una tarea de gobiernos e instituciones: es un llamado a toda la sociedad.

Desde profesionales del diseño hasta comunidades organizadas, cada acción cuenta en la construcción de un futuro más seguro, verde y resiliente.

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